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Leyenda de terror el carretón del diablo

Leyenda de terror el carretón del diablo

En el norte del país ocurre un fenómeno curioso, la gente al estar en contacto directo con la cultura estadounidense, mezcla leyendas de terror autóctonas con cuestiones ligadas al país vecino. Así nació el carretón del diablo, que como su nombre lo indica era un transporte conducido por Satanás.

Se dice que la carreta maldita aparecía el 31 de octubre (día de Halloween) a las afueras de la ciudad de Tijuana. A las personas que les pregunté directamente si conocían o no esta crónica, sólo se limitaron a decir que es una de las leyendas de terror que va a perdurar por generaciones.

Además de eso, debo mencionar que un anciano de la zona me contó lo que aparentemente le sucedió a una turista estadounidense que no hizo caso de las advertencias de la gente cuando le dijeron que no saliera de su casa durante la noche de brujas.

La chica en cuestión respondía al nombre de Helen y se hospedaba en la posada “las palmeras”. En el Halloween de 1989 la comunidad escuchó con claridad el galopar de al menos 4 caballos.

Las personas que ya sabían lo que esto significaba, velozmente se apertrecharon en sus domicilios procurando cerrar puertas y ventanas. Algunos valientes que volteaban a los cristales tratando de observar algo, dijeron que se podía apreciar la silueta de un jinete vestido de negro y de una cuadriga del mismo color.

La curiosidad de Helen pudo más que su instinto de supervivencia, por lo que salió a la calle y se colocó justo enfrente del carretón. Desde luego, el transporte endemoniado no se detuvo, aunque tampoco atropelló a la mujer, sino que simplemente la traspasó.

Sin embargo, la chica luego de presenciar cómo el holograma la había atravesado, se comenzó a quejar de un fuerte dolor abdominal y fue inmediatamente al hospital. Allí los médicos le sacaron una radiografía y vieron que sus costillas estaban rotas y sus órganos internos yacían seriamente dañados, tal y como si un carruaje le hubiera pasado por encima.

La pobre Helen murió cuatro días más tarde, sufriendo una intensísima agonía.

Cuento de terror sólo necesito un cuerpo

Cuento de terror sólo necesito un cuerpo

En los pasillos de los hospitales se escuchan leyendas y cuentos de terror, no sólo de la gente que está inquieta esperando a saber la situación de su familiar, sino también de los médicos y enfermeras que allí laboran.

Demetrio estaba demasiado familiarizado con las leyendas y cuentos de terror de los nosocomios. Por eso, no quería operarse. Sin embargo, su situación de salud era tan apremiante que lo único que le quedó por hacer fue acudir a la clínica practicarse una cirugía.

El tiempo que pasó en la sala de operaciones mientras le suministraban el anestésico, fue terrible. Su subconsciente lo empujaba a pensar que tal vez algunos de los galenos que participaran en la extirpación, le pudieran robar un riñón o algo que necesitaran para otro paciente.

Luego de contar hasta siete, quedó profundamente dormido y sólo de vez en cuando lograba escuchar las voces lejanas de la gente que estaba trabajando en el quirófano.

Después despertó en la sala de recuperación. Junto a él había varias camillas con gente lanzando alaridos de dolor al aire. Demetrio aguardo pacientemente hasta que vio pasar a una mal encarada enfermera y alzando la voz lo más que pudo le cuestionó:

– ¿Cuándo me van a trasladar a mi cuarto?

– Ay señor no ve que estoy muy ocupada. Yo que sé, el médico encargado de su cirugía es el único que puede darle esa información.

– Muy bien, entonces le pido que le transmita esa pregunta al doctor Cepeda por favor.

– ¡Qué pena! Fíjese que no se va poder. El cirujano Cepeda ya se fue a su casa. Así que me temo que tendrá que pasar la noche en esta sala. Dijo riendo burlonamente.

Demetrio agachó la mirada tratando de resignarse. No obstante, aproximadamente 15 minutos después de esa charla, un médico residente le mencionó:

– Me enviaron por usted. Muy pronto sus molestias desaparecerán.

– Vaya, hasta que veo un poco de camaradería en este hospital. ¿A qué piso seré trasladado?

El tipo no respondió. Demetrio quedó boquiabierto al notar que el supuesto médico se estaba transformando en una momia viviente. Luego el engendro pronunció estas palabras:

“Sólo necesito un cuerpo para volver a la vida”.

Acto seguido, ató el cuello de Demetrio con una de las vendas que colgaban de su brazo y lo asfixió sin que nadie viera nada. Posteriormente, tomó posesión de la entidad corpórea y salió caminando tranquilamente.