El Sanatorio de Agramonte

El Sanatorio Antituberculoso de Agramonte (Zaragoza, España) es un antiguo hospital situado a las faldas del monte Moncayo. Este lugar, como otros tantos hospitales, está impregnado en cada uno de sus rincones con dolos, sufrimiento y escenas trágicas que se vivieron en el cuándo funcionaba como centro médico, y aun después…tanto así que el reciento se encuentra hoy en día protegido por una valla, teniendo que pedir permiso del ayuntamiento para acceder.

Se encuentran aún entre sus paredes, la camas de los enfermos que alguna vez fueron atendidos ahí a causa de la tuberculosis, a primera vista parecen vacías, pero mucho se duda que sea así, pues se han hecho grabaciones en las que se puede escuchar claramente: -¿Yo que hago aquí?- y -¿Marchaos?-… Perfecta señal de que algunos pacientes siguen ahí, aun después de muertos, sintiéndose amenazados por la presencia de extraños que no les permiten convalecer en paz o confundidos porque aún no entienden lo que sucede.

Numerosas sectas satánicas han aprovechado la energía negativa que pulula en el lugar, para realizar sus rituales al señor oscuro. Curiosamente alrededor de las camas, se encuentran en perfecto orden aquellos utensilios utilizados por los médicos para atender a los pacientes, lo cual posiblemente hace pensar que no solo los enfermos se quedaron anclados al lugar, si no también aquellos que cuidaban de ellos. Un lazo con la profesión que la misma muerte pudo romper.

Desde que la construcción existe, ha atraído historias lamentables. Una vez terminado el edifico en el año 1930, después de 10 años de trabajo arduo, se usó como un lugar de descanso para las familias pudientes de la época. Seis años después, durante la guerra civil española, sucedería el primer evento trágico, la casa de descanso fue asaltada y el personal terminó brutalmente asesinado y ultrajado. No hubo más remedio que abandonar la zona, hasta que en 1939, las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, se hicieron cargo del edificio, instaurando el “Sanatorio Antituberculoso de Agramonte” el cual funciono por 40 años, atendiendo en sus inicios a mujeres y niños, pero incorporando a hombres después. Como se sabe, la tuberculosis fue devastadora y cobró muchas vidas, aquellos provenientes de familia acomodadas tuvieron la suerte de ser enterrados en lugares santos, pero el resto, no tuvo más que conformase con una tumba improvisada en los alrededores de la construcción. Ese lugar fue profanado tiempo después, sus restos acabaron esparcidos por la propiedad como si se tratara de simples piedras… posiblemente esta sea la razón por la que todas aquellas personas se encuentren vagando aun por el edificio, buscando quien alivie sus sufrimientos y les dé el descanso eterno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *