Historia del Yeti

Historia del Yeti

Esta es una de las leyendas mitológicas más antiguas de las que el hombre tiene conocimiento. Lo sorprendente de la historia del Yeti es que a diferencia de otros seres fantásticos, esta criatura guarda cierta semejanza con nosotros ya que los rasgos característicos físicos que se le han asignado, son sumamente similares a los de los primates.

De hecho hay quien dice que el Yeti bien podría ser una combinación entre un simio y un orangután, sólo que éste camina en dos patas.

Investigadores del continente asiático han hecho diversas expediciones a zonas de difícil acceso en la cordillera de los Himalayas, pues se cree que esta criatura es demasiado escurridiza y puede mimetizarse con la nieve, ya que su pelaje de color blanco le proporciona un estupendo camuflaje natural.

Hace poco más de seis años un científico japonés, organizó un proyecto de investigación, cuya meta principal era justamente descubrir cuál fue el proceso de selección natural que permitió a esta criatura evolucionar no solamente a ese gran tamaño, sino que le brindó la oportunidad de poseer características particulares del “homo erectus”.

Mucha gente asevera que ha sido víctima de los ataques brutales del Yeti, más no existe ninguna prueba contundente que sustente esas leyendas.

Por otra parte, los software dedicados al manejo y a la mejora de imágenes, han hecho que los fotomontajes sean prácticamente imperceptibles para el ojo común. Por lo que, cada vez que se presenta evidencia de avistamientos del “Abominable hombre de las nieves”, se le pide a profesionales que analicen a conciencia cada una de las fotografías.

También existen revistas dedicadas a lo sobrenatural que ofrecen recompensas (ya sea en efectivo o en especie) a las personas que les otorguen pruebas de la existencia del Yeti.

Finalmente un dato que no debemos dejar de mencionar es que de acuerdo con las peculiaridades de los orangutanes, es prácticamente imposible que esa especie sobreviviera a las temperaturas que hay en un bosque de coníferas. A pesar de eso, continuaremos oyendo relatos de Yetis por muchos años más.

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